viernes, 18 de junio de 2010

Hosanna in excelsis

Copio estas palabras sin permiso de su autor y espero que no le moleste, pero creo que toda nuestra familia del Prendimiento debería conocer los sentimientos de nuestro querido José Ángel y las traigo aquí, porque se lo duro que es estar lejos de tu Hermandad, de tu familia prendía y lo mal que se pasa ausentándose de algunos cultos y actos. Tras estas palabras colgó un vídeo en el que la Banda Santa Cecilia de Sorbas interpretaba magistralmente la marcha de Óscar Navarro Hosanna in excelsis, y me viene a la mente el Palio Mercedario en el último tramo de Lope de Vega a los sones de esta maravillosa marcha.

Os dejo con estas bellas palabras.

P
asan las horas, los días, los meses, incluso los años, pero el sentimiento…siempre permanece.Y cuando uno habla de sentimientos se le acaban todas las tonterías. Es entonces cuando te sinceras ante todo un universo que va a la deriva y te muestras como eres en totalidad. No dejas lugar a dudas, cuando te expresas todo queda claro y sientes el alivio de abrir tu interior, que en algunos casos no tiene desperdicio alguno.

Así uno siente el alivio al estar junto a ti, pero el no tenerte, mata lenta y dolorosamente.
Como el mayor de los suplicios cuando separan al hijo de la madre, éste se siente desolado y perdido en el mundo, y su pena se hace eterna al no sentir los brazos que le acunan o los besos que lo mimaban.
Como si a un niño pequeño que ansía su dulce mayor preciado se lo quitan de las manos en el último instante o la luna eclipsa al sol dejando el mundo en oscuridad en penumbra.
Como el dolor del enamorado cuando su amor no es correspondido, cuando al viento le arrebatan su dulce melodía que envuelve de armonía el caminar o como si la primavera se quedase sin flores.
Como si la rosa sólo fuese espinas y el clavel siempre estuviese marchito, como si el mar solo fuese oleaje sin descubrir su bello coral o como si a la vida le borrasen la sonrisa por la que deseas levantarte cada día.
Así mata el no tenerte, lenta y dolorosamente, como la traición de los sentimientos por aquellos que más quieres.
Y todo, porque me gusta la vida junto a ti.
Porque me gusta estar bajo tu cielo azul bordado y ser el que cobija mis sueños y llena de luz el alba al amanecer por cada rincón del alma, librándolo de nubes y tormentas, un cielo azul despejado en el que solo brille tu sol dando claridad a mis pasos en el nuevo día.
Porque me gusta cuando el mecer de tus bambalinas marca el compás de cada latido que da vida a este, tu corazón, que no es más que el mío que sólo quiere latir por ti.
Porque me gusta refugiarme bajo tu manto en los momentos de soledad y de desamparo para sentirme protegido como niño abrazado a su madre en una noche de tormenta en la que le da serenidad y calma ante todos sus males.
Porque me gusta verte bajar Real entre balcones de macetas que se hacen lluvia de flores a tu paso y las rejas te piropean cada año en tu caminar mientras se van haciendo más rancias pidiendo volver a verte pasar.
Porque me gusta que el incienso te envuelva en aroma y sea la misma nube que te quiso bajar del cielo para dejarte entre nosotros.
Porque me gusta que la saeta sea la voz del piropo espontáneo que se escucha al mirarte mientras la oración callada enmudece los rezos de un Dios te salve.
Porque me gusta que te envuelva la multitud bajando la calle que no se quiere pisar porque nos anuncia el principio del fin, y que ellos se hagan tuyos, y que Tú y tu pueblo seáis un solo sentir y un solo caminar mientras los vivas afloran del corazón.
Porque me gusta sentarme ante tu altar y quedarme a solas, evadirme del mundo, estar contigo, con tu mirada, sentirte cerca, a mi lado, y tener una conversación de yo a Ti, porque, aunque no respondas, se que escuchas atentamente.

Porque me gusta que septiembre huela a nardo y jazmín mientras la rosa quiere formar tu blanco pecherín, porque me gusta que cada día me recuerde tu nombre, porque me gusta que seas madre marinera, me gusta que seas pura, clarisa y sierva del Sagrario que fue tu vientre lleno de esperanza plena, porque me gusta que seas torre firme de marfil de mi alcazaba y que el sol te salude a las claritas de cada mañana.
Porque me gusta que seas la azucena mejor escogida del jardín de Almería, porque me gusta cantarte y escribirte, porque me gusta rezarte y soñarte, porque me gusta que las estrellas tu cabeza quisieran coronarte.
Porque me gusta contigo emocionarme y llorar de alegría porque te tengo como Madre, porque me gusta que estés en mi pensamiento, porque sin ti no vale de nada en la vida el sufrimiento.
Porque el no tenerte, lenta y dolorosamente mata, porque sin ti uno siente que la vida es como una vela que se apaga, pero contigo la llama resiste al viento y contra ella no la agota nada, porque cuando yo te tengo, la oscuridad destella hasta a los ciegos y haces real mi vida en sueños.
Porque el no tenerte, lenta y dolorosamente mata, si no saben lo que es quererte y sentirte Merced cuando el corazón por tu nombre se llama.

A mi grupo joven; porque los quiero.

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